Una multitud de mujeres marchó contra la violencia de género. A 11 años de la primera convocatoria, la marcha estuvo motivada por los femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia. Y como ya se acostumbró, banderas partidarias de los que se apropiaron de una causa noble.

Este miércoles en Rosario tuvo una nueva movilización por el aniversario de Ni Una Menos, la convocatoria que hace once años visibiliza la violencia machista y reclama políticas de prevención, protección y acceso a la justicia para mujeres y diversidades.
La concentración comenzó durante la tarde en la plaza 25 de Mayo y, desde allí, una extensa columna avanzó por calle Santa Fe hacia la plaza San Martín. Según estimaciones realizadas durante la marcha, la movilización ocupó más de diez cuadras y reunió a organizaciones feministas, colectivos de diversidad, sindicatos, agrupaciones estudiantiles, organismos de derechos humanos y ciudadanos que se sumaron de manera independiente.
La jornada estuvo marcada por un clima de profunda preocupación ante los recientes femicidios ocurridos en el país. Entre ellos, el asesinato de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada sin vida en Córdoba días atrás, se convirtió en uno de los principales símbolos de la convocatoria y atravesó gran parte de las consignas expresadas durante la movilización.
Desde la organización destacaron que la violencia de género continúa siendo una problemática estructural y advirtieron sobre la persistencia de cifras alarmantes. De acuerdo con datos difundidos por el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, entre enero y mayo de este año se registraron 99 víctimas fatales por violencia de género en Argentina, mientras que desde la primera marcha de Ni Una Menos se contabilizan más de 3.400 femicidios en todo el país.
Durante el recorrido se escucharon reclamos vinculados a la prevención de las violencias, el fortalecimiento de las políticas públicas de acompañamiento a víctimas, el acceso a la justicia y la necesidad de respuestas estatales ante situaciones de riesgo. También se insistió en la importancia de sostener la movilización social frente a una problemática que afecta especialmente a mujeres jóvenes.
La actividad concluyó en la plaza San Martín, donde se realizó la lectura de un documento consensuado por las organizaciones convocantes. Allí se renovó el reclamo por una sociedad libre de violencias machistas y se recordó a las víctimas de femicidio registradas en los últimos años.
La marcha de Rosario formó parte de una jornada nacional que se replicó en distintas ciudades argentinas, reafirmando la vigencia de una consigna que once años después continúa ocupando un lugar central en la agenda pública: ni una menos, vivas nos queremos.
La marcha del 3J tuvo una concentración en Plaza San Martín. Pidieron “basta de discriminación y violencia simbólica, mediática, obstétrica, política, física, sexual, psicológica, laboral, económica, en la casa y en la calle, en el trabajo y en la pareja.