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Cinco libros recomendados para estas vacaciones

Queridos y desocupados lectores del verano: queremos recomendarles cinco libros de autores argentinos, para disfrutar estas vacaciones. No podés dejar de incluirlos en tu bolso de viaje.

Las vacaciones son el momento ideal para relajarse y descansar. Sin embargo, hay quienes aprovechan para concretar lecturas pendientes, es decir, libros comprados que aún no han sido abiertos, o buscar algo nuevo para leer.

Por eso, a los «desocupados lectores» del verano, les traemos cinco opciones, variadas entre sí. Acá tienen para elegir una nueva lectura del verano, o la primera del 2025.

Por cuatro días locos, de María Moreno

Este título se basa una selección de crónicas, artículos, columnas y ensayos que corresponden a la trayectoria de María Moreno, una de las pioneras de la escritura argentina en general.

En el prólogo, la escritora aclara: “Estas son mis crónicas escritas durante veinte años. En su mayoría para (un) periódico, medio tolerante con los estilos barrocos que atienden más a los personajes que a los hechos. Se olvida de la noticia y permite pasarse de los caracteres exigidos por la pauta. Toda una juventud de palabras para afuera, y no moviéndome del escritorio».

Esta antología titulada Pequeño inventario de la Patria pop constituye uno de esos libros que comprueban un hecho. Este es que las lecturas no deben reducirse solo a relatos de ficción. En el ámbito periodístico, hay joyas que merecen ser rescatadas de los escombros.

Teoría del tacto, de Fernanda García Lao

Aunque seamos personas productivas, rutinarias y “normales”, todos somos extraños, viviendo en un extraño mundo. Este es el tema central que García Lao trata en este fantástico libro de cuentos.

El objetivo de producir extrañamiento en el lector se cumple desde las primeras líneas, Al respecto, la escritora comentó en una oportunidad que “gusta que el lector esté desarmado. Yo misma voy así a los textos y cuando siento que me están manipulando, abandono la lectura”.  

Una serie de relatos que revela al lector la oscuridad y la extrañeza que habita en lo cotidiano, sumergiendo a quien lo lea en universos plagados de rareza, pero que se sienten igualmente reales.

Ruth, de Adriana Riva

Ruth es un personaje entrañable, inspirado en la madre de Adriana Riva. Su historia cuenta que ronda los 80 años, es culta, amante de las artes y de ascendencia judía, y a medida que va avanzando el relato, permite al lector formar parte de su mundo.

De este modo, la autora intenta brindar una nueva imagen de la ancianidad, término prácticamente aterrador en Occidente, e invita a reflexionar sobre el temor y la vergüenza por acercarse a la tercera edad.

Además, hace hincapié en el trato hacia los ancianos: “Rara vez se pone el foco en aquello que aporta la experiencia de una persona anciana por lo que, la vejez puede ser vivida en muchos casos como una suerte de exilio, como una degradación que puede hacer que sean otros, generalmente los hijos, quienes toman la rienda de la vida de un anciano y deciden por él sin siquiera consultarlo”.

Con un particular sentido del humor y líneas profundas, este libro da un giro de 360 grados a la perspectiva sobre la vejez.

Cartas extraordinarias, de María Negroni

Hubo un tiempo en el que la editorial Robin Hood lanzaba libros para niños y adolescentes. Eran reconocidos por una característica tapa dura, de un intenso color amarillo. En esta entrega, María Negroni crea un libro con cartas apócrifas de autores y personajes que han trasitado por esas páginas

En tanto, la escritora recuerda cómo empezó este viaje. “Creo que la primera que escribí fue la de Salgari que es, si se quiere, una carta más tradicional. Porque es la carta de despedida de sus hijos en la que explica un poco su historia. Y esa paradoja tremenda y maravillosa que es que él nunca había salido de Turín y, sin embargo, había imaginado esas peleas en la selva, a Sandokán, Los tigres de la Malasia y todo eso”.

A su vez, Negroni afirma que “la poesía es la continuación de la infancia por otros medios”. Esto lo demuestra al escribir “pequeños poemas en prosa”, que llevan al lector a un tiempo pasado.

Lo que resta de la vida, de Federico Jeanmaire

En esta novela autobiográfica, Jeanmaire rescata el recuerdo de sus seres queridos. De acuerdo con sus experiencias, el autor se dispone a hablar de la muerte, como parte de la vida misma .

En los cementerios, los alemanes “paseaban con los carritos de los chicos, corrían, tenían un bar… Entonces empecé a pensar en los cementerios que conocía que, básicamente, eran el alemán y el británico, que quedan en Chacarita. Con mi hijo caminábamos los sábados e íbamos siempre ahí, y nos metíamos. También pensé en el cementerio de mi pueblo, Bardero, el que más conozco. En este libro me interesó trabajar, entre otras cosas, sobre la mentira de que los muertos son todos iguales”.

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