En 2022, la Cámara de Representantes de la Provincia sancionó la Ley de Humedales, un ejemplo mundial de resguardo y protección de la biodiversidad. Cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales. La fecha conmemora el tratado internacional firmado en la ciudad iraní de Ramsar en 1971. El documento trazó la misión de propiciar el uso racional de estos sistemas ambientales, a través de acciones locales y nacionales. Pese a ratificar su compromiso en 1991, el país acumula a la fecha varios intentos fallidos de sancionar la Ley en el Congreso.
La provincia es la primera jurisdicción en todo el territorio nacional en contar con una normativa que regula la protección de humedales. Fue el 9 de junio del 2022 cuando, luego de la sanción de la Legislatura ocurrida en mayo, se publicó en el Boletín Oficial la Ley XVI – 146. La iniciativa contribuye a mantener el orden del ecosistema.

La ley expresamente indica: «El objetivo es proteger y conservar los humedales, garantizando sus funciones ecológicas y los beneficios que brindan a la sociedad. Esto implica identificar y proteger los bosques nativos que los rodean, promover el uso sostenible de los recursos naturales, controlar y eliminar actividades dañinas para el ambiente, y asegurar que los planes de desarrollo territorial consideren la importancia de estos ecosistemas. En definitiva, se busca lograr un equilibrio ecológico que beneficie tanto a la naturaleza como a las comunidades locales.»
De acuerdo con el artículo 2 de la ley, se define «humedal» como aquel ambiente donde la presencia de agua, ya sea superficial o subsuperficial, crea condiciones únicas que fomentan una diversidad biológica adaptada. La ley tiene varias finalidades estratégicas, que incluyen la protección de la biodiversidad, la regulación del uso sostenible del suelo y agua, y la promoción del desarrollo sustentable.
Además, se resalta la importancia de la «elasticidad» de los humedales, la cual se refiere a su capacidad de recuperación ante inundaciones y sequías extremas, así como la necesidad de un aprovechamiento planificado que respete sus características ecológicas.
La ley también contempla la creación de un Registro Provincial de Humedales, destinado a identificar, clasificar y promover el uso sostenible de estos espacios, lo que facilita la toma de decisiones informadas sobre proyectos de infraestructura y actividades económicas. Asimismo, se instituye el 2 de febrero como el Día Provincial de los Humedales, con el fin de sensibilizar a la población sobre su importancia crucial en la lucha contra el cambio climático y la preservación de la biodiversidad.
La normativa explica que el aprovechamiento de los humedales debe ser planificado en consideración de un uso sustentable y respetuoso de sus características ecológicas. Además, debe conservar los servicios ambientales que brindan. La ley también destaca la importancia de los humedales por los beneficios ecosistémicos que brindan a la humanidad, desde el suministro de agua dulce, alimentos y biodiversidad hasta el control de crecidas, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático.
Lucha contra el cambio climático
A nivel global, se calcula que los humedales cubren aproximadamente 12 millones de km2. Sin embargo, la Perspectiva Mundial sobre los Humedales estima que su extensión disminuyó rápidamente, con pérdidas del 35 % desde 1970. Esta degradación tiene efectos negativos en la naturaleza y las personas.
Las principales presiones sobre los humedales se relacionan con cambios en el uso del suelo. Es decir, la urbanización, la deforestación, las alteraciones en la dinámica del agua, por extracción, intercepción o desvíos; o la contaminación agrícola, industrial y doméstica. También ejerce impacto negativo la introducción de especies exóticas invasoras y el mismo cambio climático.
Por estos motivos, la Secretaría de Cambio Climático de la Provincia de Misiones indicó: «los humedales son cruciales para mitigar los efectos negativos del cambio climático ya que almacenan toneladas de CO₂; protegen comunidades costeras de catástrofes; regulan flujos de agua para evitar inundaciones y sequías; albergan más del 40% de la biodiversidad conocida hasta la fecha en el mundo; brindan agua potable de manera natural y permiten la producción de alimentos y medicina».
En este sentido, el Poder Ejecutivo de Misiones indicó que el Lago Uruguay-í, ubicado en el noroeste de la provincia, avanza para convertirse en un Sitio Ramsar, un reconocimiento internacional que destaca su valor ambiental.
En nuestro país, el casi el 22% del territorio nacional está conformado por humedales, según la ONG Mundo Aparte, de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe: «Los humedales son áreas de tierra que contienen grandes porciones de agua, y que tienen funciones fundamentales para el equilibrio del ecosistema. Pero estamos viviendo una creciente crisis ambiental, de la cual el hombre es el único responsable. El crecimiento de la población, la urbanización, y los patrones de consumo ejercen una presión insoportable sobre los humedales y el agua que estos contienen. Su pérdida y contaminación han intensificado una crisis del agua que amenaza la vida en general. Desde 2020, más de un millón de hectáreas de ese 22% han sido arrasadas por el fuego intencional llevado por el ser humano que
prioriza la ‘producción’ sobre la salud y el ambiente. Pero el fuego no es la única amenaza, las principales causas de su pérdida y degradación son la agricultura y la ganadería industrial, la minería, el desarrollo inmobiliario y otras industrias extractivas, la sobre-explotación de bienes naturales y el desecho de residuos mal tratados o sin tratar».

Biodiversidad misionera
Los humedales misioneros recorren las napas subterráneas de norte a sur. Están delimitados en términos generales por los valles de inundación de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay. Hacia el sur se extienden, incluida una pequeña porción de Corrientes, con las cuencas de los arroyos Garupá y Las Tunas y sobre el río Paraná, el embalse de Yacyretá.

Misiones tutela el 52% de la biodiversidad del país, es el único territorio “viviente” de la selva paranaense. Es el enclave privilegiado desde el que se nutren otras regiones limítrofes, tanto dentro como fuera del país.

Con la ley se creó el Registro de Humedales, que se encarga de identificar, ubicar y clasificar los humedales en toda la provincia para establecer un ordenamiento territorial. Así se identifica las áreas y se realizan estudios de impacto ambiental ante la posibilidad de obras de infraestructura, emplazamiento o actividades humanas.
La calificación de los Humedales se realiza según el siguiente criterio (categorías que pueden ser únicas o combinadas):
Área de Protección: sectores de alto valor de conservación que no deben transformarse. Incluye a los sectores que por sus ubicaciones relativas a las áreas protegidas de cualquier categoría; su valor de conectividad; la presencia de valores biológicos sobresalientes; ser hábitat de especies en peligro de extinción; monumentos naturales; poseer especies endémicas y la protección de cuencas que cumplan un rol importante en la provisión de agua potable de consumo humano, ameritan su permanencia como humedales naturales. Estos sectores pueden ser objeto de investigación científica, actividades turísticas reguladas y hábitat de comunidades locales.
Área de gestión de Recursos: un área con humedales predominantemente naturales y bajo grado de modificación, gestionados para garantizar la protección a largo plazo y el mantenimiento de la diversidad biológica, y para proveer simultáneamente un flujo sustentable de productos y servicios necesarios para satisfacer las necesidades de la sociedad.
Área de usos múltiples: sectores urbanos o rurales en donde actualmente se realizan actividades económicas, industriales, productivas, de servicios o que tienen vocación o aptitud productiva y en donde se pueden realizar cambio de uso de suelo incluyendo el cambio en la estructura y funcionamiento de los humedales.
La importancia de la ley de humedales
Según la Fundación Ambiente & Medio, «más de 1000 millones de personas en todo el mundo dependen de los humedales para subsistir y las actividades que mayor pérdida de humedales provoca son el drenaje y relleno para agricultura y construcción, en los que, detrás del mal uso de la tierra, se encuentra el prejuicio de que los humedales son terrenos baldíos, en lugar de fuentes de vida. Pero no, los humedales controlan las inundaciones, nutren y depuran las aguas, estabilizan costas y son reservorios de biodiversidad».
