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Jeannie Rice.

La «excepcional» maratonista de 77 años que la ciencia estudia para entender cómo envejecer mejor.

«¿La edad?», dice con una sonrisa Jeannie Rice. «La edad es solo un número».

Días antes había corrido en el maratón de Boston y, ahora, tiene en la mira otras tres competencias. Pero, por encima de esos eventos, esta atleta de élite de 77 años tiene «un gran objetivo»: «Espero mantenerme saludable para que cuando tenga 80 años todavía pueda correr un buen maratón». Rice ha batido récords mundiales en la categoría femenina de 75 a 79 años en distancias que van desde los 1.500 metros hasta el maratón, de hecho, en algunas carreras ha superado a los hombres que ganaron en esa división de edad.

Su desempeño deportivo atrajo la atención de un equipo de investigadores que le pidió participar en un estudio. «Lo increíble de sus datos es que su VO2 máx es probablemente más alto que incluso el de mujeres de 25 años», señala Michele Zanini, investigador de la Escuela de Deporte, Ejercicio y Ciencia de la Salud de la Universidad de Loughborough, en Reino Unido.

El VO2 máx es la cantidad máxima de oxígeno que el cuerpo absorbe, usa y transporta cuando realiza una actividad física. Es considerado un indicador del rendimiento aeróbico.

Zanini, quien es uno de los autores del estudio, cuenta que Rice fue analizada en una serie de pruebas, seis días después de participar en el maratón de Londres de 2024.

«Venía de batir el récord mundial en su categoría. Así que fue un muy buen momento para que entendiéramos cómo se desenvuelve su cuerpo». Se enfocaron en «los determinantes fisiológicos del rendimiento excepcional» de la atleta que asegura no sentirse diferente a otros corredores.

Más de 40 años corriendo.

Rice, quien nació en Corea del Sur y emigró a Estados Unidos, tiene un hijo de 52 años y otro de 50. Empezó a correr cuando tenía 35 años porque quería perder unos kilos que había ganado en unas vacaciones. «Comencé a trotar alrededor de la cuadra y, luego, sin darme cuenta estaba corriendo distancias cada vez más largas». Primero 3,4 kilómetros, después 8.

Decidió unirse a un club de corredores de su comunidad y, junto a ellos, entrenó y se inscribió en su primera carrera: el maratón de Cleveland, en 1983. «Lo corrí en 3 horas 45 minutos. Ahí supe que podía hacerlo y, por eso, me puse a entrenar un poco más duro». Después vino el maratón de Columbus, que completó en 3 horas y 16 minutos, tiempo que le permitió clasificarse para el maratón de Boston.

«Ahí me enganché. Desde entonces he estado corriendo maratones» Los triunfos se han traducido en más carreras dentro y fuera de Estados Unidos. «Ya no se trataba solo de correr en una competencia, sino también de la emoción de viajar a otro país».

El primer récord mundial.

Rice, quien ha corrido más de 130 maratones, cuenta que cuando tenía 70 años estableció por primera vez un récord mundial y lo hizo en el maratón de Chicago, en 2018. «El récord anterior tenía cinco años, romperlo fue algo muy importante para mí». «En 2019, fui a Berlín y batí mi propio récord por tres minutos: 3 horas y 24 minutos. Estoy segura de que alguien lo romperá pronto».

Ese récord lo estableció en la categoría de competidores de entre 70 y 74 años. En 2023, en el maratón de Chicago, consiguió un nuevo récord en la categoría de 75 a 79 años. «Y el año pasado, en el maratón de Londres lo batí». La mirada ahora la tiene puesta en el maratón de Sídney, que se celebrará en agosto. «Estoy trabajando para ver si puedo romper mi récord». Cada semana, corre unos 80 kilómetros, en un régimen de entrenamiento de seis días a la semana. «Siempre estoy lista porque corro a lo largo de todo el año».

En el laboratorio.

A la atleta le pidieron correr, en una máquina, «como lo hace habitualmente» al entrenar. Zanini señala que se enfocaron principalmente en medir su capacidad aeróbica y estimar su rendimiento. «Se hace en función de tres parámetros que se ven en la absorción máxima de oxígeno, es decir, en la cantidad máxima de oxígeno que una persona puede usar». «Eso nos permite evaluar la economía del ejercicio y la economía de la carrera, es decir, cómo ese oxígeno se traduce en velocidad y en los umbrales fisiológicos». Básicamente: cuánto oxígeno Rice usa para maximizar el ejercicio. También estudiaron parámetros relacionados con su técnica al correr y su arquitectura muscular, midieron su grasa corporal y tomaron muestras de sangre para evaluar los niveles de lactato. La sesión, que duró unas tres horas, Rice la recuerda como «realmente interesante».

Los resultados.

La etapa de análisis tomó unos meses y en febrero, los investigadores publicaron «A case report of the female world record holder from 1,500 m to the marathon in the 75+ age category («Reporte del caso de una plusmarquista mundial femenina de los 1.500 m al maratón en la categoría de 75+ años»).

El estudio «revela el VO2 máx más alto jamás registrado en mujeres mayores de 75 años y una utilización excepcional (del oxígeno), en correspondencia con los umbrales metabólicos y la velocidad del maratón, comparable a la de corredoras de distancia de clase mundial más jóvenes».

Zanini explica que con el VO2 máx que Rice registró en el laboratorio estuvo muy cerca del excelente nivel de condición física de una mujer joven que estipulan directrices como, por ejemplo, las del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte. Además la atleta reportó una frecuencia cardíaca máxima de 180 latidos por minuto, «muy por encima de lo que esperarías a su edad».

«Cuando se publicaron los resultados me dijeron que mi condición física es casi tan joven como la de una mujer de 25 años», cuenta Rice. «Realmente no me siento de esa manera», dice entre risas. «Pero supongo que se refieren a la forma en que corro». «No soy diferente a nadie. Corro con gente más joven y no veo ninguna diferencia, excepto que soy muy dedicada». «Correr es una parte muy importante de mi vida. Como le pasa a otros corredores, me siento muy motivada. Me propongo un objetivo y es importante tener la determinación de alcanzarlo». «Quiero seguir corriendo de la misma manera o mejor, pero a medida que envejeces es difícil volverte más veloz. Sé que si entreno bien podría ser un poquito más rápida, pero no mucho».

Su estilo de vida.

«Me acuesto bastante temprano. No necesito dormir mucho, siete horas son suficientes para mí».

«Como muchas verduras, frutas y mucho pescado. Me encanta el arroz». «Sé que debería comer un poco más de carne roja para obtener proteínas, trataré de hacerlo al menos una vez a la semana, pero no es algo que me enloquezca».

Dice que no necesita frituras y que nunca fue aficionada a los dulces. «A mucha gente le gustan las galletas, los pasteles, pero a mí no es que me importaran mucho», aunque tenía un hábito al que renunció.

«Cuando era más joven y estaba criando a mis hijos, solía comer una bola de helado todas las noches. Ahora, trato de mantenerme alejada porque siempre me han gustado los helados». También toma mucha agua, «estoy hidratada todo el tiempo».

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