Las fiestas de Navidad y Año Nuevo anunciaron datos alentadores.

Más controles, menos heridos
Como es costumbre, la pirotecnia se ha vuelto un tema polémico que pasa cualquier advertencia o autoridad y siempre encuentra una excusa para convertir a los cielos de La Docta en un festival de luces destellantes y grandes estruendos.
Sin embargo, el impacto de los denominados “fuegos artificiales” se ha ido devaluando con el correr del tiempo. Hace casi una década, la ordenanza 12.468, artículo 106, declaró la prohibición del almacenamiento, fabricación y venta de estos artículos explosivos, siendo considerada una práctica ilegal.
Es por ello que la Municipalidad de Córdoba, en colaboración con el Ministerio de Seguridad, se encargaron de llevar a cabo un control más estricto y exhaustivo en relación a esta práctica ilegal.
De esta manera, en Año Nuevo solamente se atendieron algunos pacientes por heridas y quemaduras leves en el HPA San Jorge, mientras que en Navidad apenas hubo un caso en similares condiciones en el Hospital Infantil.
El peligro de la pirotecnia
A pesar de la satisfacción que genera observar estos artículos explotando en el cielo, estamos hablando de una práctica ilegal que afecta no sólo a las personas, sino a animales silvestres, mascotas y al medio ambiente.
Asimismo, el daño ocasionado alcanza a individuos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), como también a personas con discapacidades neurológicas, enfermedades del corazón o problemas auditivos, así como a adultos mayores y niños.
Por otra parte, dejar esta práctica encajonada evita la propagación de incendios y protege al ambiente de la contaminación provocada por los residuos que traen consigo.