Categoría: Medio Ambiente

  • Campo San Antonio, un espacio clave para el sector forestal

    Ubicado próximo a la localidad de San Antonio, en la provincia de Misiones, a 364 km de Posadas, por RN14, el Campo Anexo Manuel Belgrano (CAMB) es administrado desde la década del noventa por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Actualmente posee 2.136 hectáreas y cumple un valioso rol para la investigación y desarrollo del sector forestal como así también para el manejo y resguardo del bosque nativo.

    Ingeniero Forestal  y con un Ph.D en Plant Science de la Universidad de Lincoln en Nueva Zelanda, Pablo Peri se desempeña como coordinador del Programa Nacional Forestal del INTA.  Desde una perspectiva nacional, Peri brindó una visión sobre el aporte de las tareas de investigación desarrollada en  los campos experimentales como el de San Antonio en la provincia de Misiones. En este sentido, Peri destacó que “se viene realizando una significativa contribución en la introducción y mejoramiento genético de especies subtropicales de pino, eucaliptos y salicáceas, las cuales constituyen la base del desarrollo de la industria forestal”.

    Pablo Peri (tercero desde la izquierda) en el Campo San Antonio

    Actualmente, los huertos semilleros y bancos clonales del INTA en San Antonio constituyen la principal fuente de material de propagación mejorada (tanto en semillas o clones) para forestadores independientes o nuevos inversores que no cuentan con sus propios programas de mejoramiento. De esta manera, el proyecto de mejoramiento genético del INTA en materia forestal busca potenciar atributos de crecimiento, adaptabilidad y sanidad pero enfatizando además en aquellos aspectos relacionados a la calidad de la madera u otras industrias como la resina.

    El coordinador del Programa Nacional Forestal remarcó que el Campo San Antonio cumple un importante rol en términos de avizorar “escenarios de cambio climático que pueden afectar al sector agropecuario y forestal, lo cual determina que el sector I­+D desarrolle por ejemplo genética forestal resistente al estrés térmico e hídrico (tanto en lo que refiere a déficit o exceso de agua) y que pueda estudiar el potencial impacto sobre plagas, por ejemplo”. La continuidad de estas investigaciones permite determinar escenarios de adaptación y mitigación al cambio climático para la producción forestal nacional.

    “Tanto desde la trayectoria del Programa Nacional Forestal como desde el sector privado han reconocido a la silvicultura como un aporte sustancial al avance tecnológico vinculado con la producción primaria en lo que respecta a la existencia de material genéticamente mejorado, al manejo forestal sostenible, a la resiliencia al cambio climático y también a la disponibilidad de paquetes tecnológicos tendientes a aumentar la productividad y la calidad de la madera”, sostuvo Peri en relación a las tareas desarrolladas por INTA en el Campo Anexo Manuel Belgrano en San Antonio.

    Continuidad y sostenibilidad de las investigaciones forestales

    Peri recordó que es clave que el Campo Anexo Manuel Belgrano continúe bajo la órbita del INTA “porque el sector forestal requiere de mediciones con métodos en el largo plazo y replicables en el tiempo. Este es un campo ubicado estratégicamente en Misiones, con más de dos mil hectáreas que involucran manejo del bosque nativo de selva, plantaciones forestales como las de Araucaria angustifolia y área experimental con huertos semilleros  de Araucaria angustifolia, Pinus elliottii, Pinus taeda, Pinus Caribaeas, pino híbrido, Grevillea robusta, Toona ciliata, entre otras especies. No hay muchos antecedentes y espacios así en el país”.

    Entrada al Campo Anexo Manuel Belgrano (CAMB)

    Peri consideró de relevancia que “el trabajo de mejoramiento genético en la producción forestal de pino en Argentina está basada, entre muchos factores, en la genética, siendo de gran relevancia el aporte del Campo de San Antonio con sus huertos semilleros, sus programas de mejoramiento y la provisión de semillas de alta calidad que da estabilidad y calidad a la producción forestal del país, principalmente en lo refiere a pino, ya sea para madera sólida como para la industria de la resina que genera toda una serie de productos derivados”.

    Por último, el especialista forestal ponderó que “nuestra producción de genética de alta calidad está dirigida directamente a una producción que mira a la industria y a los productores, un trabajo sostenido en el largo plazo reconocido y validado a partir de una articulación conjunta entre el Estado y el sector privado vinculado a la producción forestal”.

    Sobre el Campo Anexo Manuel Belgrano

    El Campo Anexo Manuel Belgrano (CAMB) es una unidad funcional dependiente del INTA Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo. Se encuentra ubicado en la localidad de San Antonio, siendo atravesado por la Ruta Nacional Nº 101. Su origen data del año 1948, cuando se crea la primera Reserva Forestal con el objeto de realizar trabajos de reforestación con Araucaria.

    Trabajos forestales que se realizan en el CAMB

    La administración del CAMB fue asumida por el INTA en el año 1992, a partir de la disolución del Instituto Forestal Nacional (IFONA). El predio abarca una superficie de 2.136 hectáreas, de las cuales, en 1990, 470 hectáreas pasaron a formar de la Reserva Natural Estricta dependiente de la Administración Nacional de Parques Nacionales (APN). 

  • Cambio Climático: El tiempo se está acabando

    Por: Matías Rosciszewski Cortés *

    ¿Cuánto más tiene que suceder para reaccionar? ¿Cuánto tiempo más creemos “tener” como humanidad para evitar cambios apocalípticos y afrontar seriamente un cambio paradigmático en nuestro estilo de vida? Si seguimos como vamos hasta ahora, haciendo entre poco y nada. ¿Cuáles serán las consecuencias a mediano plazo? 

    ¿Cuánto más tiene que suceder para reaccionar? ¿Cuánto tiempo más creemos “tener” como humanidad para evitar cambios apocalípticos y afrontar seriamente un cambio paradigmático en nuestro estilo de vida? Si seguimos como vamos hasta ahora, haciendo entre poco y nada. ¿Cuáles serán las consecuencias a mediano plazo? 

    ¿Son varias preguntas, ¿no? Vayamos respondiendo una a una.

    Por primera vez en más de 70 años, llovió en Groenlandia, uno de los puntos en la tierra más fríos del mundo. La precipitación de agua, y no de nieve, se trató de la más intensa desde que se iniciaron los registros en 1950, según el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC).

    Se puede pensar, por lógica, los efectos físicos que pueden desencadenarse si ese fenómeno sigue ocurriendo cada vez con mayor frecuencia: Deshielo. ¿Y qué consecuencias tiene esto? Por sólo nombrar dos: Pérdida de reservas de agua dulce y pérdida de superficie de albedo en el polo norte. ¿Pero qué diablos es el albedo? Es la reflectividad de la superficie terrestre y tiene que ver con la energía reflejada desde la tierra hacia el espacio. Por lo tanto, las superficies claras tienen valores de albedo superiores a las oscuras, y las brillantes más que las mates.  Si la tierra se va quedando con menos y menos superficie con blancas con albedos elevados, esa energía que llega del sol se queda en la tierra, no es reflejada al espacio, y por consiguiente, contribuye a recalentar, como una olla a presión, la atmósfera terrestre. Es un hecho físico elemental.

    El cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando

    La ventana de “tiempo” para evitar impactos aún más catastróficos a nivel global se está cerrando mucho más rápido de lo esperado: Según el informe del Grupo de Trabajo Intergubernamental I de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado en agosto de 2021, se están observando cambios en el clima de la Tierra en todas las regiones y en el sistema climático en su conjunto.

    El comunicado de prensa del IPCC explica que en este informe se ofrecen nuevas estimaciones sobre las probabilidades de sobrepasar el nivel de calentamiento global de 1,5 ºC en las próximas décadas, y se concluye que, a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala, limitar el calentamiento a cerca de 1,5 ºC o incluso a 2 ºC será un objetivo inalcanzable.

    El calentamiento en la superficie terrestre es superior al promedio mundial y, particularmente en el Ártico, el calentamiento es más del doble. “El cambio climático ya afecta de múltiples maneras a todas las regiones de la Tierra. Todo aumento del calentamiento exacerbará los cambios que estamos experimentando”, declaró el Copresidente del Grupo de Trabajo I del IPCC, Panmao Zhai.

    Las proyecciones del informe indican que en las próximas décadas los cambios climáticos aumentarán en todas las regiones. Según el informe, con un calentamiento global de 1,5 °C, se producirá un aumento de las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías; mientras que con un calentamiento global de 2 °C los episodios de calor extremo alcanzarían con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud. Sin embargo, no es cuestión únicamente de la temperatura. Como consecuencia del cambio climático, las diferentes regiones experimentan distintos cambios, que se intensificarán si aumenta el calentamiento; en particular, cambios en la humedad y la sequedad, los vientos, la nieve y el hielo, las zonas costeras y los océanos.

    El cambio climático está afectando a los patrones de precipitación. En las latitudes altas, es probable que aumenten las precipitaciones, mientras que se prevé que disminuyan en gran parte de las regiones subtropicales. Las zonas costeras experimentarán un aumento continuo del nivel del mar a lo largo del siglo XXI, lo que contribuirá a la erosión costera y a que las inundaciones costeras sean más frecuentes y graves en las zonas bajas.

    En el caso de las ciudades, algunos aspectos del cambio climático pueden verse amplificados, en particular el calor (ya que las zonas urbanas suelen ser más cálidas que sus alrededores) y las inundaciones debidas a episodios de precipitaciones intensas y al aumento del nivel del mar en las ciudades costeras.

    Pasado el limpio. El Acuerdo de París es papel mojado: El objetivo de éste es limitar el calentamiento global a no más de 1.5ºC con respecto a los niveles preindustriales. Si no modificamos HOY MISMO nuestro estilo de vida en todas las esferas imaginables, tanto a nivel colectivo como individual, cumplir con la meta de París será directamente una utopía.

    ¿Y cuál es esa ventana de tiempo?: Una fecha concreta: Año 2030. Y faltan para ello sólo 5 años. Ya en 2018, el IPCC advertía que, para cumplir con la meta de París de no más de 1.5ºC había que disminuir un  45 % para 2030 las emisiones  de dióxido de carbono. Y con simple matemática la cuenta es atroz: Para llegar a la reducción del 45 % en 2030 partiendo desde 2018, había que reducir anualmente 3.75 % la emisión mundial de CO2. ¿Esto sucedió? No. Y ahora, en 2025, el tiempo es menor y la cantidad anual que se debe reducir es muchísimo mayor.

    Si bien en 2020, debido a lo que ya todos conocemos, la contaminación por CO2 y otros gases de efecto invernadero se redujo alrededor de un 7% con una ventana de posibilidad cierta entre el 2% a 12 % en comparación con 2019, los científicos calcularon que el recorte de emisiones en 2020 se traduce en una reducción de solo 0,01°C en el calentamiento global para 2050. Así, la crisis de la COVID-19 de 2020-2021 solo desencadenó la disminución a corto plazo de las emisiones mundiales y no supondrá una contribución de peso a la reducción de las emisiones para el 2030 a menos que los países aspiren a una recuperación económica que incluya una descarbonización enérgica. Y eso debe suceder de manera rápida y constante.

    Volviendo entonces al informe del IPCC, las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las actividades humanas son responsables de un calentamiento de aproximadamente 1,1 °C desde 1850-1900, y se prevé que la temperatura mundial promediada durante los próximos 20 años alcanzará o superará un calentamiento de 1,5 ºC.

    ¿Cuáles son y serán las consecuencias en América Central y del Sur?:

    • Es muy probable que las temperaturas medias seguirán aumentando a tasas mayores que el promedio mundial.
    • Se prevé que la precipitación media cambiará, con aumentos en el noroeste de América del Sur (NWS) y el sureste América del Sur (SES) y disminuciones en el noreste de América del Sur (NES) y el suroeste América del Sur (SWS).
    • Es muy probable que continúe el aumento relativo del nivel del mar en los océanos de América Central y del Sur, contribuyendo a un aumento de las inundaciones costeras en áreas bajas (alta confianza) y al retroceso de la costa a lo largo de la mayoría costas arenosas.
    • También se prevé que las olas de calor marinas aumenten en la región durante el siglo XXI

    El futuro se ve negro: Como dice Greta Thunberg, ya no es tiempo de tener esperanza. Es tiempo de tener miedo. Si, miedo a las consecuencias. Qué ya se ven catastróficas. Si no queremos vivir un apocalipsis ambiental (y no zombie) es momento de actuar AHORA. El miedo nos debe servir para movilizarnos y presionar a gobiernos a cambiar patrones de consumo. Y también para presionarnos a nosotros mismos para modificar nuestros estilos despilfarradores de energía. El tiempo se acaba. Y no es broma.

    * Rosciszewski Cortés es Licenciado en Periodismo; Técnico Superior en Gestión Ambiental; Observador Meteorológico de Superficie reconocido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina; tiene un Posgrado en Gestión Integral del Cambio Climático por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y es actual tesista de la Maestría en Ambiente y Desarrollo Sustentable de la misma alta casa de estudios.

  • Estamos en medio de una crisis de proporciones devastadoras y casi nadie hace algo significativo (o directamente nada)

    Por: Matías Rosciszewski Cortés *

    El 3 de enero de 2021, la joven referente mundial en la lucha contra el Cambio Climático, Greta Thunberg cumplió 18 años. El mundo la conoce desde el 20 de agosto de 2018, cuando comenzó una solitaria e inédita “Huelga escolar por el clima”. Pues mal no le ha ido. En sólo un par de meses del 2018, su imagen trepó hasta niveles altísimos de conocimiento popular y eso le dio la altura moral como para discutir ideas y proyectos ambientales con líderes políticos de todo el mundo. Incluso le hizo frente en la cara al mismísimo Donald Trump, el irresponsable negacionista número uno del peligro actual ( y desde hace 30 años) del cambio climático.

    El prestigioso y multipremiado colega Hugo Alconada Mon, del Diario La Nación, de Argentina, realizó una entrevista  a Thunberg que recomiendo leerla completa. La claridad conceptual sobre complejas y puntuales cuestiones del Cambio Climático de Greta es impecable. Pero no sólo se queda en eso, sino que hay más: Su narrativa y discurso “verde” si se quiere, es muy potente y concreto: Estamos ante el mayor desafío de toda la historia de la humanidad porque la crisis climática lo cambiará todo (y ya lo está haciendo). Y tiene toda la razón. La civilización moderna tiene frente a sus narices un desafío que no se compara a nada visto desde que el ser humano irrumpió en la evolución de la vida en la tierra.

    Greta Thunberg en 2020 al enviar una carta abierta a los líderes europeos instándoles a tomar medidas de emergencia diciendo que la gente en el poder prácticamente se había «rendido» en la búsqueda de una solución real.

    En menos de 300 años, el hombre degradó, modificó y destruyó ecosistemas a un ritmo tal que en este momento, en 2025, sólo nos queda una ventana muy estrecha para, ya no revertir (algo imposible físicamente de lograr debido a que las concentraciones de CO2 y CH4 en la atmósfera que tardan, en conjunto, cientos de años en disiparse) pero si mitigar y adaptarnos para lo que serán las próximas dos décadas que definirán sin duda la supervivencia o no de la raza humana. Y no es una hipérbole. Es la realidad cruda y dura. Pero mucho antes de eso tenemos el desafío más inminente y del que hay un plazo concreto: 2030. Sólo tenemos tiempo hasta ese año para cambiar totalmente nuestra forma de vida, de consumo y de utilización de los recursos naturales para limitar el calentamiento global a 1.5ºC de temperatura promedio global con respecto a los niveles preindustriales según el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). El tema es que no es algo que podamos decir: bueno, lo comenzaremos a realizar en 2029/2030. No. Para esos años cualquier acción climática ya será demasiado tarde. La urgencia es ahora, es hoy. Y debería haber sido ayer. En ésta segunda década del siglo XXI, el consenso científico es tajante: Si superamos la barrera fáctica de los 1.5ºC habrán más desastres ambientales, más y mayores tormentas de lluvia y viento; eventos repentinos de diluvios que superen ampliamente lo que se espera de precipitaciones para todo un semestre; sequías interminables; temperaturas elevadas por encima de lo normal y también olas de frío en épocas del año donde no deberían pasar; migrantes ambientales que se contarán por millones en todo el mundo y una serie de consecuencias aterradoras que se irán sucediendo una detrás de otra, tal como la caída de fichas de dominó.

    Y uno de los problemas mayores es que todo esto ya lo sabemos, desde hace bastante tiempo, sin embargo, todo sigue como siempre. Las estériles COP anuales no sirven de mucho. Este año se cumplirán 10 años desde el Acuerdo de París. ¿Estamos mejor desde la firma de ese documento? No. Estamos mucho peor. Vamos, como si fueramos un auto de F1 en descontrol total, a toda velocidad, derecho hacia un paredón… el final ya sabemos cuál es en ese caso.

    Por eso es importante que voces como las de Greta nos interpelen, nos desafíen, nos sacudan la cabeza. Y por qué no, que nos infundan miedo y pánico. Tal como afirma Greta, la esperanza ya no es una vía porque la misma patea para adelante el problema. Sin embargo, el miedo y el pánico, bien canalizados, sirven como un efectivo estímulo para que el ser humano entre en acción y deje de teorizar discutiendo si el Cambio Climático es real o es un invento de China.

    ¿Y que puedo hacer yo?  Te estarás preguntando. Mucho. ¿Cómo? A ver, toda acción suma, por más pequeña que sea. ¿Y sabes por qué? Porque tenés el poder de influir en tu grupo más cercano de relaciones, cuatro, cinco o diez personas. Y si esa acción se replica en miles de personas, es evidente que ese primer paso en solitario fue efectivo. Pero tampoco hay que olvidar el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas (CBDR)” que es un motivo del Derecho Internacional del medio ambiente que establece que todos los países tienen una responsabilidad en el cambio climático, pero no todos tienen las mismas obligaciones. Es decir, no le podemos exigir lo mismo a naciones pobres de África que a Estados Unidos, China o Rusia. ¿Por qué? Porque la tasa de emisiones de gases de Efecto Invernadero (GEI) de cada uno de esos paises es muy diferentes entre sí, por múltiples motivos: desde lo económico y social, hasta lo cultural y político. Pero volviendo a las responsabilidades individuales, entonces, es importante separar la basura en orgánico e inorgánico; consumir menos plástico o si se lo consume, tratar de reutilizarlo en macetas para las plantas o mil ideas más que se pueden hacer con las botellas de gaseosas, por ejemplo. Otro de los ejemplos es cuidar el agua que utilizamos en nuestros baños y no utilizar el vital líquido para ducharnos durante sesiones interminables de minutos. Otra idea es utilizar menos el automóvil, pero claro, en América Latina esto no es fácil de un día para el otro…. En trayectos cortos es preferible ir a pie o bicicleta o en algo que se puso de moda en América del Sur en esta pandemia, los monopatines eléctricos, caros, claro que sí, pero con el tiempo irán bajando de precio.

    En fin, la lista de acciones que cada uno de nosotros podemos realizar en pos de cuidar o al menos no lastimar aún más el planeta y nuestro ambiente más próximo  es interminable. Es cuestión de actitud, decisión, conciencia, compromiso y visión de futuro, no sólo por nosotros mismos, sino por las generaciones que nos sucederán.

    “Nadie es demasiado pequeño para marcar la diferencia y nunca debemos subestimar el poder de una persona y especialmente el poder de los jóvenes”. Vaya si está en lo cierto Thunberg: En 2019 la revista Time la seleccionó como la «Persona del Año», y la BBC de Londres la incluyó entre las 100 mujeres más relevantes del mundo. Entonces…  si ella pudo, ¿qué esperas vos para tomar acción hoy frente al desafío del Cambio Climático?

    Y en vez de preguntarte por qué lo harías, mejor pregúntate ¿por qué no? Nada ni nadie te lo impide. Tus hijos, hijas y familiares te lo agradecerán, tal vez no hoy, pero si antes que dejes este mundo. Es momento de comenzar a escribir un legado ambientalmente responsable. Comienza hoy. Nos quedan 5 años y contando…!!!

    * Rosciszewski Cortés es Licenciado en Periodismo; Técnico Superior en Gestión Ambiental; Observador Meteorológico de Superficie reconocido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina; tiene un Posgrado en Gestión Integral del Cambio Climático por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y es actual tesista de la Maestría en Ambiente y Desarrollo Sustentable de la misma alta casa de estudios.